Gira sudamericana 2014

Posted in Gira sudamericana 2014, Giras, Reseñas on junio 9, 2015 by PUNKORA

Era un día cualquiera del 2013, cuando comenzamos a barajar la idea de irnos de gira. Nunca habíamos tocado fuera de Chile, y nos parecía que ya era hora de probar suerte. Nos encontrábamos además preparando nuestro 5to disco, por lo que tuvimos que evaluar las fechas para ver si lográbamos sacar adelante ambas tareas al mismo tiempo, o si era necesario aplazar una u otra cosa. Finalmente optamos por el camino difícil: hacer ambas cosas, dejar el disco grabado y luego partir de viaje, dejando la tarea de edición del disco para cuando volviéramos.
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LeoSlam nos había comunicado que dejaría disponible su puesto de bajista luego de grabar el disco, así que se nos sumaba la tarea de buscar a alguien para la gira, y nos pareció que Jerez (vocalista y bajista de T.A.M.) era la persona indicada. El tiempo nos daría la razón.

Siempre que grabamos un disco nos damos unas mini-vacaciones para dejar de vernos las caras un rato, pero esta vez no había tiempo. Terminadas las jornadas de grabación comenzamos a ensayar con Jerez, quien se aprendió más de 30 canciones en tiempo récord, entre temas antiguos y nuevos, de lo que sería nuestro repertorio para la gira que contemplaba 4 países: Venezuela, Colombia, Ecuador y Argentina.

Fueron varios meses enviando mails a nuestros conocidos, planificando la ruta, viendo de qué forma cuadrar todas las fechas y tocar lo más posible, abarcando todos los lugares que se pudiera. Casi no nos dimos cuenta, y la fecha se nos venía encima.

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El 13 de febrero de 2014 partiríamos rumbo a Caracas, Venezuela, así que tuvimos el último ensayo y nos fuimos a casa de Víctor, donde compartimos unas cervezas mientras en la tele veíamos protestas por montón, y nuestras familias y amigos nos preguntaban si sabíamos a lo que íbamos. Y la verdad es que no teníamos idea, pero Punkora nunca hemos sido una banda que nos alejemos de los problemas, así que partimos al aeropuerto con las ganas de siempre, y de madrugada estábamos esperando el avión que nos llevaría rumbo a nuestra primera parada de la gira.

Luego de un largo viaje llegamos a Caracas, donde nos esperaban Johnny (ApatíaNo, 100 grados) y Rodolfo, quienes nos repartirían en la ONG (Organización Nelson Garrido) y la casa de Johnny, donde pasaríamos la noche. Antes de eso nos llevaron a comer algo a la casa de la familia de Johnny, donde nos esperaban con sopa de cebollín, comida vegetariana, y ron venezolano. Mejor recibimiento, imposible.

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Al día siguiente nos juntamos para recorrer el centro de Caracas con la gente del grupo Las Tripas, banda de El Tigre con quien tocaríamos esa noche en Frankgarden Bar. Tomamos el metro y caminamos bastante para llegar a una pizzería donde pudimos compartir unas cervezas con Las Tripas, hasta que nos dejaron para irse a ensayar, y luego nosotros fuimos a juntarnos con nuestro amigo Rafa (El Libertario), a quien ya conocíamos desde hace años. Rafa nos llevó a conocer la casa de Bolívar y otros lugares históricos caraqueños, y luego fuimos con él y su novia a almorzar a un local donde comimos pabellón y otra comida típica venezolana (ahí notamos algo que sería una constante: los venezolanos le ponen plátano a todo, en todos los formatos posibles).

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En la noche fuimos al Frankgarden Bar, donde tocaríamos por 1era vez en Venezuela, y era además la primera tocata de la gira. Abrió la jornada Las Tripas, para dar paso a 100 grados (banda de Johnny). Ambas bandas dieron unas sólidas presentaciones, teniendo como punto más alto cuando 100 grados tocó un cover de Apatía-No, con Johnny a la voz. Lo cantamos todos, y finalizada su actuación era nuestro turno: nos subimos a la tarima, afinamos, y ahí estábamos, dando nuestra primera presentación fuera de Chile en 15 años de carrera, ante un público que cantó y bailó todas y cada una de las canciones. Si ya es emocionante que se sepan tus canciones en tu país de origen, que las canten tan lejos de casa es doblemente emocionante. Con eso ya nos sentíamos pagados…

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Tocamos unas 25 canciones, y dimos por finalizado el puntapié inicial de la gira. Al otro día nos levantamos temprano para poder pasear un poco por la ciudad, y comer arepas como buenos turistas que éramos. Desgraciadamente por los problemas que había en el país se habían cancelado las 2 tocatas que tendríamos ese día: en Los Teques y en el bar Escencias Jamaiquinas. Como no queríamos quedarnos sin tocar, y gracias a la colaboración de Johnny con Irmelin (de Escencias Jamaiquinas), armamos una tocata en una plaza de Caricuao (Caracas) hecha a pulso, con equipos prestados, y corriendo la voz sólo por Internet.

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No sabemos cómo, pero al momento de presentarnos (alrededor de las 10 de la noche) había mucha gente esperando vernos, y fue una de las tocatas más emocionantes de la gira. Al aire libre, gratuita, sin pacos molestando, y bajo la cálida noche caraqueña. Si en la televisión chilena mostraban Venezuela como una especie de holocausto nuclear, esto estaba lejos de parecérsele. Esa noche pudimos también conocer a gente que nos venía a ver desde Maracaibo (a unas 8 horas de viaje) que llegaron con lienzo incluido a hacer el aguante.

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Todo salió bien y nos fuimos a descansar a la ONG, pues al otro día teníamos que partir temprano a Valles del Tuy, nuestra próxima parada. Nos pasaba mucho eso de que no alcanzábamos a compartir ni 2 días con la gente que conocíamos, y ya teníamos que dejarlos, lo que a veces era un poco triste. Nos despedimos de Johnny y Rafa, y en la mañana nos vinieron a buscar en bus para llevarnos a Valles del Tuy, localidad a un par de horas de Caracas, parte de lo que se llama “La gran Caracas”, en el Estado Miranda.

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Nos sentíamos como rockstars en un bus para nosotros solos (en realidad era como una micro). En Venezuela, país petrolero, la bencina les sale casi gratis, así que no era caro movilizarse en auto, moto, o buses. El camino a Valles del Tuy era increíble, mucha vegetación y paisajes realmente hermosos. Nosotros sacábamos millones de fotos, y tratábamos de no perdernos ningún detalle de los lugares. Paramos un rato para tomar algo y comer un poco, y seguimos camino al lugar donde íbamos a tocar, donde nos esperaba William (de la banda Trifulka), quien nos recibió en casa de su familia y nos dio de comer. La comida estaba increíble y nos fuimos al pequeño local donde sería la tocata, una especie de galpón que quedaba justo al lado de la casa de William.

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En Valles del Tuy hacían unos 80.000 grados de calor, así que era como estar en un sauna, o un horno, o algo así. Nos tocaba tocar últimos, ya con bastantes cervezas en el cuerpo (y con un licor casero con piña fermentada que hacían en el lugar, el que bautizamos “Willy shot”).

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La tocata salió bien, la gente cantó y bailó, y nuevamente nos emocionábamos de saber que gente de tan lejos sabía nuestras canciones, y nos agradecían por estar ahí. La gratitud era mutua.

Antes de dormir nos fuimos a comer arepas con atún a casa de William, y al otro día lavamos ropa (la que se secó en 5 minutos con el calor infernal que había), y nos preparamos para partir a Mérida, ciudad que quedaba a unas 16 horas de Caracas, y donde no sabíamos si realmente podríamos tocar, porque las principales protestas del país eran allá (de hecho, era el lugar donde había empezado todo el lío). Antes de partir, nuestros amigos de Valles del Tuy nos dijeron que nos abrigáramos, pues en Mérida hacía frío, y nosotros pensamos “frío para un vallesdeltuíno deben ser 20 grados”, así que no hicimos demasiado caso, pero no contábamos con que en el bus iban a poner el aire acondicionado a todo lo que daba, y sin posibilidad de reclamar, así que pasamos de un horno como Valles del Tuy, a un refrigerador con ruedas que nos tuvo congelados toda la noche de viaje.

En Mérida nos esperaba Fernando, quien nos llevó a dejar las cosas a una casa y hacer las gestiones para ver si tocábamos o no, pero desgraciadamente nadie quería prestar el local debido a las protestas, así que nuestro paso por Mérida fue sólo turístico (afortunadamente nos quedaba en el camino). En la noche nos quedamos en casa de Carlos, quien nos recibió con un asado y cervezas, y una hospitalidad gigante, la que sería una constante durante todo el viaje.

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Por las protestas muchos pasos fronterizos estaban cerrados, y estaba complicado salir de Venezuela, así que en un momento nos vimos en el terminal de buses, pensando en cómo llegar a Colombia con viajes suspendidos y sin nadie que supiera bien hasta cuándo duraría la situación. Finalmente tomamos un taxi pirata que nos llevaría cerca de Cúcuta (Colombia) en un viaje de unas 3 horas por hermosos lugares, pero con toneladas de mochilas e instrumentos encima de nosotros (otra constante a la que ya nos acostumbraríamos). El auto nos dejó en una micro que nos llevó a Cúcuta, y ya estábamos en Colombia, desde donde teníamos que viajar a Bogotá en algunas horas.

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Nos quedaban trámites por hacer así que tuvimos que volver a entrar a Venezuela para sellar el pasaporte, por lo que caminamos un largo tramo para no quedar de ilegales, y luego volvimos a Cúcuta para tomarnos unas cervezas y aguardiente, y hacer la hora para el bus que nos llevaría a Bogotá.

Viajamos toda la noche (ya más abrigados, luego de la experiencia del bus anterior) y por la mañana llegamos al terminal de Bogotá, donde nos fue a buscar David (de la banda K.O.M.A.), quien nos llevó a comer algo y a juntarnos con Juan (de Sinvergüenzax) y Vero, quienes nos recibieron en su casa como si nos conociéramos de toda la vida.

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En Bogotá hacía frío y llovía, así que era como un día de otoño santiaguino. Si al salir de Chile pensábamos que toda la gira la pasaríamos en traje de baño, nos habíamos equivocado rotundamente.

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Nos reunimos con Claudio y Patata, 2 tercios de T.A.M. que al juntarse con Jerez completaban a la banda, así que ya estábamos ambas bandas disponibles para nuestra primera tocata conjunta en Colombia, la que sería en un barrio bohemio (“Zona de tolerancia” le decían), donde había muchas discos gay y locales nocturnos. El lugar donde tocaríamos era grande y de a poco se fue llenando de gente. Como toda tocata punk- la cosa partiría tarde.

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Esa noche tocaríamos con bandas buenísimas (una de las más populares era Ministerio de Vagancia, quienes hicieron cantar a todo el local con un punk que –de la boca de ellos mismos- “no es ramonero ni eskorbutero”). El debut de T.A.M. en Colombia fue como nos tienen acostumbrados, con un punk rápido y al hueso, que nos hizo cantar con emoción, antes de que fuera nuestro turno. Los amigos de K.O.M.A. (la banda de David) nos hicieron el favor de cerrar ellos, ante la posibilidad de que la tocata pudiera cortarse, y nos cedieron su turno. De hecho, un par de policías ya se había hecho presente en la puerta del local para pedir su comisión del dinero de las entradas, con la amenaza de suspender la tocata si no les pasaban 100.000 pesos colombianos (unos 25.000 pesos chilenos). Desgraciadamente era una práctica común.

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Bueno, nos tocaba el turno y teníamos una hinchada bogotana, lo que fue muy emotivo. Gente bailando y cantando nuestros temas, pidiendo tal o cual canción, cantando emocionados por tener a Punkora ahí, y nosotros disfrutando de esa emoción mutua. Una vez terminada la tocata era momento de volver donde Juan y Vero, además apurados por un par de balazos que escuchamos por ahí.

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Ya en casa pudimos beber y descansar (en ese orden), y dormir un poco antes de que llegaran los radiotaxi que nos llevarían de madrugada al terminal para partir a Medellín, nuestra próxima parada.

A Medellín eran bastantes horas de viaje, pero ya nos habíamos acostumbrado, así que estar 8, 12, o 17 horas en un bus ya lo tomábamos como algo normal y no nos hacíamos muchos problemas. Sólo nos preocupábamos de que nuestros instrumentos y equipaje viajaran bien, y lo demás se solucionaba con música y conversación, o simplemente mirando el paisaje por la ventana. A la hora de almuerzo el bus se detenía para comer algo (siempre con plátano).
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Calculamos mal las horas de viaje y a medida que pasaban las horas nos dimos cuenta de que estábamos atrasados, y que era posible que no llegáramos a tiempo para tocar en Medellín. Cuando el bus paraba en algún lado nos comunicábamos con los organizadores, y lo único que nos quedaba por hacer era cruzar los dedos y esperar a que el bus no tuviera ningún contratiempo. Finalmente llegamos al terminal de Medellín y corrimos a tomar un par de taxis que nos llevaron al local, donde felizmente aún nos estaban esperando. Primero tocó T.A.M., y luego nosotros.

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A diferencia de la tocata de Bogotá esta vez no había mucha gente, era domingo y el público era más bien el público asiduo al local, salvo un chico que cantó todas y cada una de nuestras canciones, y estaba muy contento de tenernos en su ciudad (gracias, Jorge!). Finalizada la tocata nos separamos en grupos; Patata y Claudio se irían a casa de Dolman (Fechoría), y los Punkora nos fuimos donde Camilo, integrante de Fechoría y de Septicemia, quien vivía en un cerro desde donde se podía apreciar la ciudad en su máximo esplendor. La hospitalidad de Camilo fue mucho más de la que creemos merecer, como fue una constante en todos los lugares donde nos quedamos.

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Al otro día nos tocó pasear por Medellín, disfrutar de la ciudad, hacer trámites, pero previamente viajar en Metrocable, que era un servicio de metro, pero… por el aire. Cabe destacar que el mismo taxista que nos bajaría del cerro a la ciudad fue quien nos dijo “¿ya pasearon en metrocable?” y prefirió sacrificar la carrera y dejarnos en dicho transporte. Nosotros felices de admirar la ciudad desde el cielo mismo, y luego pasear por la ciudad y comer bandeja paisa (que lleva porotos, arroz, carne de cerdo, huevo frito y obviamente PLÁTANO).

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Pasamos otra noche en Medellín pero ya debíamos despedirnos (y Jerez despedirse de sus colegas de T.A.M.). Como no teníamos dinero ni tiempo, cotizamos hacer un viaje en avión hasta Cali, y de ahí tomar un bus para Ecuador, nuestra próxima parada. Todo el dinero que teníamos era el que nos iban entregando de las tocatas, más algunos ahorros que habíamos llevado por si acaso quedábamos tirados. Así que de madrugada (como siempre) tomamos un taxi hasta el aeropuerto de Medellín, el que casi nos deja sin poder viajar, porque llegamos corriendo y atrasados (como siempre).

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En Cali nos esperaban nuestros amigos Sid y Caro, con quienes hablábamos desde hacía algunos años, y no habíamos tenido aún la posibilidad de conocerles en persona. Nos llevaron a almorzar, luego a comprar café para traerle a nuestros seres queridos, y luego a turistear un rato. En Cali sólo estaríamos una noche, así que la idea era alcanzar a conocer lo más posible. En la noche nos fuimos a un bar a tomar cerveza y conversar. El local estaba prácticamente vacío, lo que nos permitió pedirle al barman que pusiera la música que nosotros quisiéramos, así que escuchamos desde Los Prisioneros (que son ídolos allá), hasta Punkora (que no lo somos, pero no importa). Luego tomamos un par de taxis a la casa de Sid y Caro, que vivían también en un cerro, y había que aprovechar de dormir un poco, porque –como siempre- había que levantarse temprano para tomar bus a Ecuador.

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Nuevamente muchas horas de viaje en bus, trámites de aduana, tomar un taxi que nos llevara a otro bus, y finalmente llegar a las 2AM a Quito, con un frío del demonio. Al terminal nos fue a buscar Ronny (baterista de la banda rapcore Puño), quien sería nuestro anfitrión quiteño. Comer algo, dormir, y despertamos recuperados para ir a pasear por Quito, que en el mismo día tenía calor, frío, lluvia, nuevamente calor, y nuevamente frío, y así. Paseamos lo que más pudimos, y en la noche nos fuimos al local donde debutaríamos en Ecuador, el que quedaba en un barrio bohemio, pero la verdad es que Quito era una ciudad tranquila y cerraba todo temprano. Caso aparte los taxis, que te cobraban lo que se les daba la gana, y se ofendían si les pedías que prendieran el taxímetro. De todos modos, con toda la bipolaridad de precios, igual salía más barato que los taxis santiaguinos.

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El local era un pequeño pub que quedaba en un 2do piso, y nos recibieron con cervezas y la hospitalidad acostumbrada, además pudimos conocer al resto de Puño, quienes tocarían después de nosotros, ante el peligro de que la tocata se suspendiera por algún motivo. Tocamos nuestro repertorio, la gente bailó, y si bien no había demasiada gente, los que estaban lo pasaron bien, y nosotros también. Además había algunos chilenos, que se sorprendieron de tenernos por ahí. Desgraciadamente los colegas de Puño no pudieron tocar, porque la tocata se suspendió por reclamos de los vecinos, una vez que habíamos terminado nuestra presentación. Agradecimos el gesto a nuestros amigos de Puño, quienes se sacrificaron para que no nos quedáramos sin tocar. Ya nos desquitaríamos al día siguiente.

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Era viernes y teníamos que tocar en Ambato, ciudad que quedaba a varias horas de Quito. Teníamos una micro que nos llevaría a Puño y a Punkora, así que hubo tiempo para tomar cerveza y compartir (y detenernos a probar los helados típicos de Salcedo, que eran realmente increíbles). En Ambato la cosa era en un gimnasio enorme, que de a poco se fue repletando de gente.

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Una de las primeras bandas en tocar fue Retaque, histórico grupo de oi! anarquista, y luego de ellos empezaron a desfilar sobre todo bandas hardcore, cada una mejor que la anterior. En realidad el nivel de las bandas que tocaron en Ambato debe ser de lo más sólido que escuchamos, y todas las bandas tenían una hinchada, sobre todo Notoken y Distorción Social. Los compañeros de Puño también dieron una presentación sólida de rapcore y actitud, terminando con un cover de A.N.I.M.A.L. que todos cantamos. Nosotros ya sospechábamos que nuestra música tendría que ganarse un espacio ante un público mayoritariamente hardcore, y así fue. Con alguna resistencia al comienzo, pasaron varias canciones antes de ganarnos a la gente con temas como “Nos vemos” y “Punk”, que finalmente hicieron al respetable bailar con nuestra música, y salir victoriosos ante un público que no nos conocía, pero que se abrió a la posibilidad de escucharnos.

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Luego nos quedamos viendo el resto de las bandas y una vez terminada la tocata caminamos a un hotel de Ambato donde nos quedaríamos unas 20 personas en una pieza para 6. Además el trato con el hotel era que teníamos que desocupar la pieza antes de las 7AM, así que dormimos un par de horas y nuevamente a la calle, a caminar a un nuevo terminal de buses.

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En Ecuador era época de carnaval, y mucha gente viajaba a Guaranda de vacaciones, y Ronny nos preguntó si nos animábamos a ir a tocar allá. Nosotros estábamos en la postura de tocar la mayor cantidad de veces posible, así que luego de algunos problemas en el terminal de buses (dada la cantidad de gente que viajaba para allá) ya estábamos en camino a Guaranda, que era una localidad perdida en una montaña. Luego de algunas horas de viaje llegamos bajo una lluvia torrencial, con hambre y algo de caña (bastante, en realidad). Caminamos con los instrumentos bajo la lluvia y ya sin ninguna posibilidad de no empaparnos, hasta que llegamos a una sede de un sindicato donde sería la tocata.
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La verdad es que no sabíamos si iba a llegar algo de público, pero ya estábamos ahí. Nos recibieron con platos de comida (arroz con nomeacuerdo, pero estaba delicioso) y ahí pudimos probar un licor característico del lugar, el “pájaro azul”, que incluso algunos políticos en período de elecciones regalaban a la gente en unas pequeñas botellas plásticas, con un sticker pegado con su cara. La verdad es que el pájaro azul era un brebaje para valientes (aunque los guarandinos lo bebían con soltura). Como soldado que arranca sirve para la próxima tocata, nosotros optamos por sólo probarlo. De todos modos, “me vale verga”, como nos enseñó a decir nuestro amigo y anfitrión Ronny.

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La tocata en Guaranda no fue la mejor en condiciones técnicas, pero tocar en un lugar tan alejado de todo fue emocionante. Además era como volver a los 90, todas las bandas hacían covers de Eskorbuto, Piperrak, e incluso una tocaba un tema de Los KK. Nosotros fuimos la única banda que no tocaba covers, lo que hizo que la gente bailara menos, pero que después nos lo reconocieran.

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Misión cumplida en cuanto a tocatas se refiere, y tomamos un bus en la noche que nos devolvería a Quito. Ronny se quedaría en los carnavales, así que nos prestó amablemente su casa para que descansáramos un par de noches antes de partir a Argentina. Antes de eso fuimos a conocer “La mitad del mundo”, cumpliendo con un paso turístico obligado, y donde nos sacamos las fotos de rigor. En la noche pizza y películas, y un radiotaxi nos llevaría (de madrugada, como siempre) al aeropuerto. Por supuesto que el taxista no se alegró mucho al ver que sus 4 pasajeros íbamos con instrumentos y como 8 toneladas en mochilas, pero al momento que nos manifestó su enojo y quiso cobrarnos más, lo mandamos a la punta del cerro y partimos al avión.

Llegamos a Buenos Aires, donde nos recogería Osqui, de la banda Alerta Radio Combate. Nos llevó a su casa donde pudimos relajarnos, ya sin el ajetreo de estar viajando a cada rato, y donde tendríamos algunos días libres para pasear, compartir, comer berenjena, asado, pizza, tomar cerveza, martini, comer facturas, y todas las cosas que uno hace en Argentina. Como en toda la gira, lugar al que llegábamos lugar en el que se ponía a llover (yetas), así que nuestra primera tarde en Argentina fue con una lluvia veraniega bastante agradable.

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Como teníamos varios días libres, Jerez y Víctor fueron a visitar amigos, y el resto de Punkora (para mantener el estado físico (?)), nos fuimos a unas multicanchas a jugar un partido de baby fútbol con Osqui y la gente de Los Disckolos, una de las bandas con las que tocaríamos, y además de buena banda muy buena gente. Por supuesto que los amigos argentinos jugaban mucho mejor que nosotros, pero a nadie le importaba mucho (a menos que se hayan quedando pelando después y no nos enteramos). Luego Shaggy fue reclutado como arquero parche para un partido de fútbol femenino, mientras los demás nos quedamos tomando cerveza y conversando de las tocatas que se venían.

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Una de las fechas que teníamos (en El Municomio, con Emociones Perdidas) se suspendió por corte de luz (nuevamente yetas) así que ese día aprovechamos de comer con Osqui y Lore, y al otro día la 2da tocata también corrió el peligro de suspenderse por problemas con el local, pero ya hubiese sido mucho quedarnos nuevamente sin tocar, así que hicimos una tocata gratuita en una plaza de Moreno, localidad a poco más de una hora de Buenos Aires. Ahí, cerca de la línea del tren, fue nuestro debut en Argentina, “teloneados” por los amigos de Alerta Radio Combate. Volvimos a Buenos Aires y la siguiente noche tocaríamos en La Paternal, centro cultural donde nos pudimos encontrar con gente que habíamos conocido en Chile, así que era como tocar en casa (bueno, en efecto era una casa).

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Ese día tocaron Alerta Radio Combate, Los Disckolos, y nos tocó cerrar a nosotros. Cabe destacar la calidad de ambas bandas, con un punk rock muy bien hecho, y con varias grabaciones a cuestas. Bueno, nuestro turno para la última tocata de la gira; buen sonido y buen ambiente, con amigos bailando, nosotros pasándolo bien, tocando todos nuestros “hits”, y con la satisfacción de ver gente cantándolos.

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Al otro día nos dedicamos a pasear, comprar los últimos souvenirs, Víctor fue a ver a Loquero, y esa última noche la pasamos en casa de Osqui y Lore, con quienes tomamos cerveza y vino para celebrar el cumpleaños de Jerez, nuestro aperrado bajista que nos apañó en todo el viaje, soportando nuestras discusiones, y todos los rituales punkoriles.

Volvimos a Santiago con la satisfacción de la tarea cumplida, de haber hecho un viaje alucinante, de haber celebrado nuestros 15 años de la mejor forma, conociendo muchísima gente muy valiosa, agradeciendo cada lugar donde fuimos recibido, cada plato de comida, cada gesto de cariño y hospitalidad hacia 4 perfectos desconocidos, y con la aspiración de algún día volver.

Fue nuestra mayor aventura como banda, y esperamos repetirla alguna vez. Al menos antes de que pasen otros 15 años.

Guillo, Punkora.

 

*Reseña publicada en revista Crónica Negra

En tus manos

Posted in Tocatas on junio 1, 2015 by PUNKORA

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Punkora – Primero de Mayo

Posted in Varios, Videos on mayo 1, 2015 by PUNKORA

Otra jornada un primero de mayo de negro, de rojo y negro
Avanza, no para, no teme no se detendrá

Por la mañana vamos camino al encuentro
Con todos aquellos que nuevamente su voz alzarán

Generaciones de gente que ha soportado
Que ha visto a la vida pasar inclemente delante de sí

Ahora despiertos todos juntos avanzaremos
Por recuperar la vida que hemos querido vivir

Arrebatada con muerte y con hambre
Los dueños de todo y el perro garante
¿cuántos caídos están de tu parte?
¿conoces la historia o ya la olvidaste?

Manos que trabajan conscientes de esta miseria
De cada injusticia, cómo nos gobiernan, nos roban así

Que día a día construyen desde su faena
El poder que el día de mañana nos dará la libertad

Que de boca en boca la fuerza van transmitiendo
Aprendiendo unos de otros de cómo poder resistir

Les mostraremos a todos aquellos que siguen
Que nuestra unidad es indestructible
Que en libertad es la forma
Que juntos hemos elegido vivir

Arrebatada con muerte y con hambre
Los dueños de todo y el perro garante
¿cuántos caídos están de tu parte?
¿conoces la historia o ya la olvidaste?

Doblete el 28 de marzo

Posted in Tocatas on marzo 12, 2015 by PUNKORA

El 28 de marzo tocaremos 2 veces: en La Granja para el Festival Antiyuta, y en el Centro Cultural Franklin para el lanzamiento del disco nuevo de Valium. Acá los afiches:

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Punkora en San Antonio

Posted in Tocatas on marzo 9, 2015 by PUNKORA

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Punkora – El último salto

Posted in Varios on marzo 5, 2015 by PUNKORA

Se tomaron el último copete, se fumaron un último cigarro
Revisaron que no faltara nada, y cerraron bien las puertas de casa
No se hablaban tampoco se miraban, no corrían, nada los apuraba
Paso firme mirando hacia adelante, y no había nadie que sospechara

Dejaron cosas sin hacer, pero ya no importaba nada
Ya no había vuelta atrás, ya no había ninguna otra parada

Cuando ya no queda fe, cuando ya no hay esperanza
Cuando las opciones que te dieron, ni para reírte alcanzan
Las arrugas en la piel que dejaban todas tus batallas
De resistir el día a día, sin ganar nunca una medalla

Y tomados de la mano, fue que dieron ese último salto
La caída duró pocos segundos, impaciente esperaba el asfalto
Y ese duro y último momento, que selló por siempre su tormento
Una vida de penas y agonía, se acababa ese triste día

Y ese duro y último momento, que selló por siempre su tormento
Una vida de penas y agonía, se acababa ese oscuro día

Los asesinatos del sistema, los que no le importan a nadie

Punk Rock Attack

Posted in Tocatas on enero 22, 2015 by PUNKORA

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